La piruleta
Abro esta sección de participación colectiva a sugerencia de sob para recoger anécdotas de nuestra conducción cotidiana.
¿Cuál es la idea?
Registrar en forma de comentario aquellas pirulas, putaditas y otras malas pasadas que alguien te haya hecho y de esa forma aprender a preverlas.
¿Cuál NO es la idea?
Denunciar a Fulanito o Menganito y publicar su nombre y dirección para quedar todos un sábado por la noche y lincharlo al grito de “acabemos con él”.
Por lo tanto…
No se admitirán comentarios que incluyan datos personales o similares (sí, una matrícula es un dato personal y una descripción unívoca de un vehículo personalizado también lo es). Quien se pase esta sencilla norma por ese sitio que estás pensando verá cómo su mensaje desaparece de la faz de la Tierra en un santiamén. Que aquí no queremos líos.
Hola.
Pues como lo he sugerido, lo inauguro.
9:30 de la mañana. M-50 (Autopista de circunvalación de Madrid, amplia, muy amplia -en ciertos tramos-) Tres carriles de 3 metros y pico de ancho y dos arcenes de más de 1,5 metros (ya lo decía antes: muy amplia) Límite de velocidad: 120 km/h. Completamente vacía (por raro que parezca) excepto por un Ford Focus MKII TDCI gris grafito que circula (¡cómo no!) por el carril central a bastante menos de 120 km/h. Según me voy acercando a él por el carril derecho, me voy cambiando para adelantarle por la izquierda, como Dios (y la normativa) manda. Vislumbro por el retrovisor izquierdo uno que viene “lanzao” por la izquierda, e instintivamente calculo el espacio que necesito para dejarle pasar y salir detrás para adelantar, frenando lo menos posible. Me imagino que es algo que se suele hacer, ¿no?. Vale, pues cuando el del Focus se da cuenta de que me estoy acercando, toca el freno. Obviamente yo, que voy con un ojo en el retrovisor y el otro mirando para adelante, a poco más de 110 km/h (aproximadamente, sólo tengo dos ojos y estaban ocupados) veo las luces de freno y me toca frenar. Cuando al fin pasa la situación de peligro, rebaso al del Focus y le doy un leve toque de claxon para recriminarle que haya frenado sin motivo aparente, yendo encima mal por ese carril. Respuesta del señor conductor del Focus: Se sonríe y me dice con la manita “Adios”.
Reconozco que lo que yo hice después no está bien, y luego lo cuento, pero, ¿hizo bien él? Si le apreto una enculada, ¿soy culpable?¿Cómo lo demuestro?
Ahí queda mi primera anécdota.
Salu2
sob
Día de clase… INEM, para más inri. O lo que es lo mismo: cuarentones desmotivados que se lo toman todo a la tolera y a quienes reciclar es más difícil que torear un Miura. Trailer, 14m… y alumno excesivamente torpe.
Rotonda urbana -glorieta, plaza circular, tortilla, matabobos- entramos… 3 carriles, nadie a quien cederle el paso y sólo un coche por el carril central, lentito y divertido. El morro de nuestro bicho cruza los tres carriles y se pega al centro de la rotonda para, a medida que su longitud libra la acera, ir volviendo al carril derecho. Y mientras estamos en esas, justo cuando el alumno empieza a dar volante hacia la derecha, el coche que va delante se para en seco sin motivo aparente y no nos permite el giro. El alumno no se entera, le aviso, me mira intentando asimilar lo que acabo de decirlo y yo pego el frenazo de turno. La carga, que afortunadamente no había, nos acaba de adelantar con cinchas en polvorosa. Se hace el silencio. Miro al coche de delante con interés y asombro. Por atrás comienza la cola, semáforos que se abren y pitidos que me sacan de quicio. Ha salido la manada de subnormales y el cabestro lo tengo delante. Se baja del coche; es mujer, pelirroja y con más curvas que el Jarama. Me hace señas. Me bajo: ¿le pasará algo?
Pues sí; le pasaba. Iba con un compañero-amigo-novio-conocido-familiar que era cojo y tenía serias dificultades para bajar del coche. Y necesitaba bajar porque vivía en los edificios contiguos. El chico estaba rojo, ni me miraba… sólo se pegaba con la palma en la frente. ¿Señora, y no puede parar en la parada de autobús? ¿Tiene que frenar en el carril izquierdo?
La pecosa me mira, abre los ojos como platos y me salta: ¡pero serás machista! ¡claro, como soy mujer crees que no me sé las normas, ¿no?! Tengo derecho para parar en este carril si voy con una persona discapacitada, para asegurarle asi mayor seguridad al cruzar las calles. Me entra la risa y le digo: venga, vale de coñas. ¿Se te ha jodido el coche? Se quita la bufanda y me la estampa en toda la cara: ¡machista! ¡cabron! ¡parece mentira que te dejen ser profesor!
Alucinado me vuelvo al trailer, me acomodo, me ato al asiento y me armo de paciencia esperando a que el cojo, avergonzado y diciéndome que no con la cabeza va cruzando los carriles. Llega la municipal andando, me hace señas para que baje la ventanilla y me grita por estar obstaculizando el tráfico. Le digo que mire lo que tengo delante. Me mira alucinado. Apela a mi deber de ayudar a quien e encuentra en apuros y le digo que mejor vaya él, que yo debo de haber olvidado el reglamento. El municipal se echa las manos a la cabeza, se sube al coche de la doña, lo mueve varios metros, me da paso, me dice adiós… y yo me marcho, cabizbajo, deprimido, con ganas de acabar ya la jornada y preguntándome cuanto tiempo me queda para que esa elementa decida sacarse el permiso… yo que sé, de autobús que está de moda. Y seguro que con eso le dejan dar marcha atrás en la autopista si lleva un niño con cagalera. Una vez más… llego a cuestionarme si realmente sabemos enseñar.
¿Me das mi piruleta, por favor?
Sucedió ayer.
Via elevada con dos carriles en el sentido de mi marcha y uno en sentido contrario, delimitados por marcas longitudinales. Velocidad genérica: 100 Km/h. Circulo a esa velocidad por el carril derecho. Nadie por detrás mío en kilómetros.
Hay una incorporación por mi derecha. Está en pendiente ascendente. Llega un camión dumper (de esos enormes de color naranja). Lo veo de lejos y me voy cambiando de carril para que entre sin problemas.
Detrás del dumper, aparece una furgoneta de unos 3500 Kg de MMA (tipo Fiat Ducato, para que nos entendamos). Su conductor debe ser ciego o medio subnormal, porque no se le ocurre otra idea que saltarse el dumper en medio del carril de aceleración, pasar al primer carril y (como el dumper ya se ha incorporado) de repente salta al segundo carril, por donde circulo yo a escasos metros de distancia.
¿Cómo no morir en esa situación?
1. Pisa el freno a saco para perder velocidad.
2. Sin soltar freno, hunde el embrague y salta de 5ª a 2ª a la velocidad del rayo.
3. Suelta el embrague de golpe.
4. Suelta el freno también, que ya has generado espacio suficiente como para no colisionar.
5. Respira, que no ha sido nada. Vuelve a dar gas.
Voilà: hemos pasado de 100 Km/h a 20 Km/h en un suspiro.
Observaciones
1. Menos mal que no venía nadie por detrás.
2. Menos mal que no me pasó con un alumno al lado, que no es tan fácil convencer a todo el mundo de que hay que usar el embrague sólo cuando conviene ni es tan fácil pasar de 5ª a 2ª con la mano izquierda mientras controlas el volante por si el alumno (en su ataque de pánico) decide hacer una de Jaimito.
Si no se hubiera cumplido alguna de las dos condiciones anteriormente descritas, ayer curvas rectas habría pasado a la Historia, junto con su autor. Lo único bueno del caso es que el hospital queda bastante cerca del lugar de los hechos. Y lo digo muy en serio.
Nota adicional políticamente incorrecta pero completamente sincera:
Me cago en su puta madre.
Joer, Josep, yo también me alegro que no pasara nada. No se si la madre de ese sujeto tiene alguna culpa de los actos de su hijo, así que yo (solidariamente contigo) me cago en el hijo directamente.
Hola hemmano,
1° Me alegro que aún sigas vivo
2° Solidariamente contigo, comparto el matiz de José Luis: deja a su madre en paz y grita aquello de « melooooooooón!! » (es lo que hubiera dicho nuestro abuelo, que de conducir sabía un rato).
3° La próxima vez, si te sientes suficientemente malabarista, además de hacer el número de circo que describes, puedes intentar memorizar (y después anotar) el número de matrícula del #§~**!, ejem… energúmeno intercepto, y denunciar. Ya sé, lleva tiempo, pero a veces se queda uno más tranquilo, y luego igual lo retiran de la circulación, antes de que alguien más se lo encuentre y haciendo el malabar se quede en el intento.
Jaume
No todo iba a ser criticar a los demás, ¿no?
Entono un “mea culpa” ante algo que ayer hice mal.
Me encontraba yo en la M-40, y me desvié hacia la M-30 por la circunvalación de la A-4. Los de delante iban relativamente despacio, debido a la hora y a que la curva es “poco buena”. Al llegar arriba (la curva es en cuesta), hay que pisarle por que los que vienen por la circunvalación llevan sus 100-110 km/h, y te incorporas por su izquierda (patético, ya lo sé, pero Fomento lo ve bien). El de delante de mi no aceleraba todo lo que yo quería, y se me acababa el tiempo para cruzar los cuatro carriles que tenía que cruzar para ir a mi destino, así que en un hueco que ví, me metí a la derecha y le pisé a fondo (para no entorpecer al que venía por la derecha). Y me encuentro un Renault Clío fase III, negro como los huevos de Kunta Kinte con la “L” verde más cercana que he visto en mi vida, y a 80, que es lo suyo. Ni qué decir tiene que no me lo comí por centímetros, y que tuve que aplicarme en el pedal de freno, ya que me quedé “encajonado” (y “acojonado” también ). Públicamente pido disculpas al que hice frenar a fondo, y a la chica del Clío, que se le veían los ojos por el retrovisor como platos de cerámica de Talavera. Y maldigo a Fomento por hacer esa chapuza de incorporación.
Salu2
sob
Lo de las grandes ciudades es la diferencia palpable entre el “ser” y el “deber ser”. Cuando por motivos de trabajo me traslado a Madrid, me doy cuenta de lo no ya dificil si no simplemente imposible que es adaptar la velocidad a los límites tanto genéricos como específicos de las vías; si intentas respetarlos (a ciertas horas punta imposible) te das cuenta de lo que se siente al estar inmerso en una estampida, y si te dejas llevar -lo más lógico- te sientes como un participante más de “los autos locos” (risitas y Pier Nodoyuna), es decir arrastrado por la corriente. Lo verdaderamente dificil es salir ileso y poder contarlo…….
Hola,
« Esto es una (presunta) piruleta que cada mañana hago, pero que como creo que tengo razón, para mí que son los demás (los que hacen lo contrario) quienes la hacen en realidad »
En el camino habitual del trabajo, voy por una vía de doble sentido y, al llegar a la entrada a una curva a la izquierda, tengo justo enfrente de mi carril otra vía de sentido único, indicada explícitamente con la señal “Calzada de sentido único (un solo carril)” -panel cuadrado, fondo azul, con una flecha blanca vertical.
Como dicha vía de sentido único se encuentra perfectamente alineada con mi calzada de doble sentido, tangente a la entrada de la curva que comentaba, tengo la impresión que más de uno y de dos creen que, al tomar dicha vía de sentido único, « siguen circulando por la misma vía », pues no ponen el intermitente derecho para abandonar la vía de doble sentido por la que paso. Los hay incluso que ponen el intermitente izquierdo para trazar la curva a la izquierda (!)
Mi presunta piruleta es frenar poco antes de la curva (para trazarla a velocidad adecuada) y no poner el intermitente izquierdo, lo cual parece molestar a los que vienen detrás, lanzados por lo que parece que piensan que es la vía principal. La cosa ha llegado a tal punto que en dicha « salida » ahora hay a menudo controles de velocidad por radar con furgoneta camuflada…
Me pregunto si no confunden la señal anterior con la de Calzada con prioridad, o la de Sentido obligatorio recto…
En caso de duda, y si no tenemos a mano el librito de la autoescuela, siempre se puede echar un vistazo rápido a un sitio como éste:
http://recursos.cnice.mec.es/bancoimagenes/senales/resultados.php
Jaume
El enlace no chuta, brother.
Lo que puede ayudarte a decidir si la vía es una o la otra es la marca vial (línea continua, doble continua, discontinua o bien continua y discontinua adosadas) que seguramente separa los dos sentidos de la circulación.
Ayer a mí me funcionó chachi… buen enlace, por cierto.
Aprovecharé este rincón que se me da para comentar la primera vez que he presenciado, como espectador de primera fila, un accidente en carretera.
El pasado viernes conducía yo camino de mi casa . El escenario era un día de lluvia en la C-55, donde la velocidad genérica de la vía es de 80 km/h pero que la mayoría de conductores exceden con facilidad.
Yo conducía camino a casa sin prisas porque al no tener más obligaciones que calentar mi plato de macarrones en el microondas suelo respetar la velocidad.
Al mirar por el retrovisor, vi que una furgoneta, cuyo conductor parecía ser no tiene microondas en casa, venía pisándome los talones. Suerte que pronto tuve la oportunidad de situarme en el carril de la derecha y dejar paso. A primera vista, me dio la impresión de que la furgoneta llevaba remolcado un todo terreno, nunca había visto un coche que dejara tan poca distancia de seguridad con el vehículo precedente ( mil ciento que??? ).
En la distancia los perdí de vista y rápidamente me olvidé de que Alonso y Hamilton habían decidido picarse con vehículos de calle por la C-55 en un día de lluvia. Pero unos kilómetros más tarde me los vuelvo a encontrar, esta vez habían intercambiado posiciones, como dos buenos amantes en la cama. Parecía ser que el todo terreno consiguió adelantarlo y se colocó delante aminorando la marcha. Al final, consiguió el efecto deseado, que no era otro que cabrear al de la furgo, que al ver que estaba condenado a aprenderse su matrícula mientras iba a poco más de 50 Km/h decidió acelerar bruscamente y adelantarlo…
Si pensáis que el del todo terreno tendría la buena voluntad de facilitar tal maniobra, poniendo fin a tanta estupidez, es que sois de los que aún creéis que Papá Noel existe. Nunca antes había visto una actitud al volante de tan hijo de la gran puta. Porque en lugar de aminonar también aceleró, dándole un buen golpe en la parte posterior derecha de la furgoneta justo en la incorporación, haciéndolo girar 180º (os recuerdo que llovía). Acabó dándose una hostia tan fuerte contra las barreras protectoras que pude oír el ruido metálico con las ventanillas cerradas y la música alta…
A mi, que iba detrás, me dio tiempo de esquivarlos sin problemas porque hacia rato que no apretaba el acelerador, expectante, y conseguí dejarlos atrás. No sabía si había obrado bien y dudaba si pararme cuando pudiera, porque es moralmente obligatorio. Suerte que entre tanta confusión, me encontré con un coche de los Mossos parado y aproveche para notificar el accidente.
Supongo y espero que no les haya pasado nada grave. Pero si hay motivos para retirar definitivamente un permiso de conducción, uno tiene que ser la incapacitación o la pérdida de habilidades y la otra el uso del permiso para hacer daño a los otros. Porque en el fondo, no hay mucha diferencia entre tener en las manos un volante o una arma de fuego.
No sé… vete a saber de dónde y a santo de qué viene su pique. Yo también he sacado a gente de la carretera: al gracioso de turno que se te pega como una lapa en mitad de la noche hasta que sus luces ni tan siquiera te deslumbran porque están ta cerca que pasan sobre tus espejos. Entonces, aprovechando su estupidez lanzas las antinieblas traseras que, además de deslumbrarle le harán creer que has clavado el freno a fondo y es entonces cuando te ríes cruelmente viendo como derrapa, pierde el control y acaba pegándosela; por imbécil.
O el que se te cruza en la rotonda librando tu la hostia por milímetros. Entonces decido olvidarme de hacia donde iba, salir tras él, adelantarle y cuando estoy a su par meterme de golpe a su carril: y ahí hay dos opciones… es valiente y nos damos y jugamos a morir, o se acobarda y decide probar cuneta. Cualquiera de las dos me agrada. Y el último con el que me pasó eso, una vez salido y yo parado más adelante, bajándonos ambos del coche, tuvo la amabilidad de pedirme disculpas mientras señalaba los pantalones meados.
La vez que más cerca he estado de pegármela con alguien (quitando de aquella vez que salvé la vida sin querer ) en los 3 años y pico que llevo conduciendo fue hace poco más de 2 semanas, cuando circulaba por una via urbana de 2 carriles que está limitada a 50 per que nadie respeta al tratarse precisamente de 2 carriles.
Iba por el carril de la derecha a 50/60 km/h, a mi izquierda un coche acababa de iniciar la maniobra para adelantarme (o sea, que por ese lado no tenía escapatoria).
De repente vi que a mi derecha un coche se acercaba por una calle perpendicular a la que me encontraba circulando (suerte que al haber un parque y no un edificio me permitió verlo y por tanto puede anticiparme en cierta medida). Esa calle tiene un ceda con respecto a por donde íbamos. Pues bien, el conductor no se a dónde coño miró, si es que miró, porque yo creo que pensaba que el suyo era el único coche que circulaba. Pero justo cuando iba a pasar yo, el tio se incorporó y lo hizo con toda parsimonia. Lo único que pude hacer fue clavar el freno y desviarme un poco (sin invadir el carril de al lado, que ya he dicho que andaba ocupado). No nos dimos por centímetros. Gracias al cielo el de detrás mantenía una suficiente distancia de seguridad y la cosa no fue a mayores.
Por supuesto, el coche que me hizo “la piruleta” se llevó mis pitadas además de los sapos y culebras que salieron de mi boca y la de mi novia (menudo susto se llevó la pobre) Lo curioso es que el coche que me estaba adelantando y que lo vio todo también le hizo una buena pitada al cabrón del coche y más curioso aun es que en la rotonda siguiente a ese cruce (muy cerca) había un control de la policia local. No les dije nada, aunque no por falta de ganas, total, pa que?
Más tarde lo adelnante y pude comprobar mis sospechas: se trataba de un hombre mayor y extranjero que circulaba pegado al volante y con la nariz arrugada. Cagontó!!!!!
Qué bien me he quedao despues de soltar la parrafada… gracias Josep!